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15/9/14

El lado oscuro de la fuerza

He visto por ahí que hay una cadena de bloggers publicando los trapos sucios de sus hijos y la verdad, siempre es un desahogo criticar a los tuyos... Desde el cariño, por supuesto.
Allá vamos.
Si habéis visto La guerra de las galaxias, sabréis a lo que me refiero, y es que la fuerza está muy presente en mis niños. Pero claro, la fuerza tiene un lado oscuro y todo gran poder conlleva una gran responsabilidad y mis hijos tienen 5 y 4 años, con lo que a veces se les va de las manos el asunto. Tengo otro hijo, Leo, de tres meses y medio, pero todavía no ha desarrollado la fuerza debidamente.
EDUARDO
Eduardo es el mayor de tres hermanos. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho, una sonrisa que te tira de espaldas, una risa contagiosa sincera y ruidosa. Es muy fuerte, cariñoso y con una gran personalidad.
Eduardo adora la televisión. Las pantallas en general. Es insoportablemente incansable cuando de la caja tonta se trata.
Eduardo no para un instante. Incluso cuando está viendo televisión está dando botes en el sofá. No creas que por encender la tv vas a tener un rato de tranquilidad en mi casa, porque si estás a su lado te acabarás llevando un golpe.
Eduardo es un niño. No me refiero a la edad, sino al sexo. Y se descubrió a sí mismo a los tres años. Se descubría a si mismo por doquier, en público, sin ningún pudor, por supuesto, como le correspondía por edad. Por fin lo hemos ido acotando a casa, aunque el concepto “en privado" todavía no lo pilla el tío.

ELOÍSA
Eloísa es la de en medio. Es melosa como ella sola. Tiene unos ojos para perderse en ellos. Eloísa es muy creativa e imaginativa, me pasaría horas mirando como juega con los playmobil.
Eloísa se chupa el dedo para dormir y lleva un trozo de mantita. La mantita de Eloísa está rota, no poco, raída, llena de agujeros. Tiene un hilacho suelto, con el que acostumbraba a hacerse cosquillas por la cara. Ahora se lo mete por la nariz. El hilacho en cuestión está negro.
Eloísa es como los perros pequeños, que son muy monos pero tienen muy mala leche. Supongo que se le pasará. Eloísa pega cuando no sabe como expresar su enfado. 
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Estoy pensando que no hay para tanto. Por más que me estrujo la sesera no se me ocurre nada malo de ellos.

Yo creo que poco a poco, los padres, como Atreyu, estamos ganando la batalla a la nada.

25/8/14

De Eloísa hasta los andares

(Entrada inspirada en un post de Cosas que (me) pasan)
De Eloísa hasta los andares.
Me gustan tus grandes ojos verdes, enmarcados en unas larguísimas pestañas negras. Me gusta tu risa gangosa, cuando no puedes parar de reír. Me gustan tus dedos índice y anular tocando un hilacho de tu mantita rota. Me gusta cuando me hablas sin parar, como si supieras todas las cosas del mundo. Me gusta como cuando bebes agua, subes las cejas. No me gusta cuando lloras, o cuando pegas a tu hermano. Me gusta lo pequeñas que tienes tus manos o tus pies. Me gusta que seas pequeña. Me gusta tu dulce tono de voz. En el fondo, te soy sincera, me gusta cuando te escabulles a mi cama por las noches, sobre todo en invierno. Me gusta que me digas "no me veas mamá" porque crees que has hecho algo malo y te vuelves invisible. No me gusta que te pongas tímida, todo el mundo debería poder ver lo grande que eres. Me gusta tu independencia y tu carácter. Me gusta cuando se te acaban los besos, porque haces tus besos los más preciados del mundo. Me gusta tu nombre. Me gusta cuando comes cuando tienes ganas. Me gusta cuando comes lo justo, porque no te gusta la comida. Me gusta cuando te disfrazas y vas con tutú al colegio. Me gustas tú.
Feliz cumpleaños Eloísa.

19/7/13

Todo lo que hago lo hago por ti



Hace ya cuatro años que soy madre. Esta es la aventura más increíble que creo que viviré en mi vida. Me río yo de Indiana Jones, querría ver como se las apaña con dos enanos llorando porque uno quiere leer Dora y la otra quiere un libro de alimentos de la huerta, a ver como lo solucionaba, por mucho látigo y sombrero que lleve.

Cuando me quedé embarazada de Eduardo, recuerdo que todas mis amistades estaban o habían estado recientemente embarazadas. Cada uno tenia su libro de cama, la biblia del bebé, que les iba a hacer la vida más fácil y a su bebé más feliz. Ante tanto barullo de ideas, radicalmente opuestas unas de otras, me dije a mi misma: "paso, yo no me leo nada, haré lo que me parezca en cada momento...". Al final las dudas me asaltaron como a todos los demás y me leí más libros sobre la crianza de los que puedo recordar ahora mismo. Of course.
Quizá haya sido eso uno de los detonantes, pero yo con mis hijos me lo planteo todo. No doy nada por supuesto, no me parece lo correcto, yo no poseo la verdad absoluta y tú tampoco. Eso debería hacer que antes de darle un cachete a un niño, o nos empeñemos en que coman un determinado alimento, o que jueguen a determinado juego, nos planteáramos si realmente es tan importante. Además, ¿cómo queremos que un niño coma fruta, si la mayoría de nosotros ni la probamos? El ejemplo que damos a nuestros hijos es la base de la educación, ¿queremos un niñ@ que pegue a sus compis del cole porque no hacen lo que él o ella quiere? ¿Queremos niños y niñas impacientes que se estresan y patalean cuando no obtienen lo que quieren en ese mismo momento? 
Yo creo que queremos niños pacientes, tranquilos, y en definitivamente felices. Pues venga, ¡¡¡¡por lo menos habrá que parecerlo!!!!
Desde que soy madre, soy mejor persona, intento calmar mis nervios, hacer más deporte y comer mejor. He vuelto a leer, hacía muchísimo tiempo que no tocaba un libro, estoy aprendiendo inglés y, lo más importante, soy más feliz, relativizo las cosas y soy más tolerante. 
Hay gente que se asusta con la paternidad, dicen que les va a cambiar la vida, y así es, pero ¡para mejor!


Suerte con vuestros hijos, que yo he tenido un montón :-)